Un Athletic al borde del precipicio: el empate en Praga que agrava la crisis en ChampionsEl empate del Athletic en Praga agrava la crisis en Champions, dejando al equipo de Valverde al borde de la eliminación con solo cuatro puntos. La falta de pegada y la dependencia de chispazos en ataque obligan a buscar una reacción feroz ante un calendario que incluye al PSG y una visita a Bérgamo.El once del Athletic Club en Newcastle. Alamy/Sipa USA Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 26/11/2025, 09:57 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok El Athletic se asoma al borde del precipicio europeo en una Champions que le ha negado la luz desde la primera jornada. El empate en Praga agrava una trayectoria que ya venía torcida y deja a los de Valverde con una cuenta exigua de cuatro puntos que sabe a muy poco. El margen de reacción se reduce y cada partido que llega tiene aroma de final sin margen de error. Un empate que pesa como una derrota La noche en Praga debía ser un punto de giro y terminó convertida en un frenazo brutal. El duelo ante el Slavia empezó con la sensación de que el Athletic quería coger aire competitivo. La presión correcta, la salida limpia y unos primeros minutos sin desajustes invitaban al optimismo. Sin embargo, ese espejismo se fue borrando a medida que el partido avanzaba. El Slavia no necesitó un dominio abrumador para incomodar al conjunto bilbaíno. Cada pérdida rojiblanca dejaba un runrún inquietante en la grada y un equipo vasco demasiado dependiente de chispazos aislados. Ni Sancet ni Guruzeta encontraron la claridad definitiva y las llegadas se diluyeron sin chispa. El empate final dejó un sabor de decepción porque la ocasión de dar un salto adelante era demasiado evidente. La falta de pegada como lastre interminable El Athletic ha vivido este torneo sin la ventaja emocional del gol. En ninguna de las cinco jornadas logró adelantarse en el marcador y esa losa pesa más de lo que parece. En Praga volvió a repetirse la historia. Tres oportunidades claras tras el descanso, todas frustradas por un Stanek monumental, recordaron la crudeza del torneo. En Champions la duda se paga al instante y la puntería rojiblanca está muy lejos del estándar necesario. La sensación es recurrente. El equipo genera momentos, pero no sostiene el ritmo ni encuentra la precisión final que convierte un buen tramo en un golpe de autoridad. Con el paso de los minutos, esa incapacidad para castigar al rival provoca un desgaste psicológico que también merma la solidez defensiva. Un calendario que ya no permite tropiezos El horizonte europeo del Athletic se estrecha hasta casi cerrarse. Queda el PSG en San Mamés, queda la visita a Bérgamo y queda el Sporting en un cierre que puede ser agónico. Valverde lo repite en privado y en público. El equipo ya no tiene colchón. Depender de terceros no solo es incómodo, también es impropio de un conjunto que había logrado generar ilusión cuando arrancó la fase de grupos. Ante el Slavia se vio a un Athletic serio en algunos tramos, aunque corto de convicción cuando el partido se abrió. Y ahora llega lo más duro. El conjunto rojiblanco necesita una versión distinta, más feroz, más determinante, más segura de sí misma. El camino está empinado, pero no terminado. Aunque, hoy por hoy, la sensación dominante es que la Champions se ha convertido en un territorio que se resiste de manera feroz. Temas Athletic Club Recibe noticias de CDA desde Google News