Sergio Ramos se negó a escuchar a Monterrey para volver a EuropaSergio Ramos ha elegido el camino más desafiante al dejar Rayados de México sin escuchar ofertas, movido por el deseo visceral de volver a la élite europea. El central, que recuperó un liderazgo clave y sensaciones en su corta etapa mexicana, busca un club que le permita competir por algo grande en el mercado invernal a sus 39 años.Sergio Ramos en un partido con Monterrey. Alamy/ZUMA Press Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 09/12/2025, 10:28 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok Sergio Ramos ha vuelto a mover ficha con la determinación que ha marcado toda su carrera. El de Camas, exigente consigo mismo hasta límites casi obsesivos, se plantó ante un cruce de caminos y eligió el más desafiante. México quedó atrás sin dramas, sin negociaciones y sin tentaciones económicas. Solo un deseo firme, casi visceral, por volver a sentirse parte de la élite europea. Convicción sin desvíos en su hoja de ruta Ramos no quiso entretenerse en conversaciones que desviaran su foco. Con Rayados vivió un año intenso cargado de liderazgo, goles y responsabilidad. Sin embargo, tenía claro que su horizonte deportivo no estaba en alargar su estancia en una liga que, pese a haberle tratado con respeto, no le permitía competir en el entorno que él considera natural. Ni siquiera abrió la puerta a escuchar ofertas. Su decisión ya estaba tomada antes de que cualquier propuesta pudiera ponerle en duda, lo que habla de una mentalidad férrea y de una ambición que no envejece. El central se dejó llevar por una brújula interior que le ha acompañado desde sus primeros días en el Sevilla. Su paso por Monterrey, enriquecedor en lo personal y notable en lo deportivo, no cambió el objetivo. Sentía que había cumplido un ciclo. El fútbol europeo seguía llamando con fuerza y él, como tantas otras veces, acudió sin titubeos. Un año en México que reforzó su figura Aunque su estancia en Rayados fuese corta, la huella que dejó resultó valiosa. Ocho goles desde la zaga, un rendimiento regular y una influencia en el vestuario que desbordó cualquier expectativa. Ramos volvió a sentirse importante tras varios meses sin competir antes de su llegada y recuperó sensaciones que parecían difusas cuando abandonó el Sevilla. Aquella etapa en blanco había quedado atrás y México representó la primera piedra de su reconstrucción. Rayados no solo encontró un defensa experimentado, encontró un capitán capaz de sostener al grupo en noches tensas y de elevar la exigencia diaria. Allí volvió a vivir un Mundial de Clubes, volvió a sentir el pulso de los partidos de verdad y volvió a comprobar que su influencia sigue siendo enorme cuando el balón rueda con presión y ruido. Europa como destino inevitable A sus treinta y nueve años, Ramos quiere seguir en la élite. Lo dice su preparación física, lo dice su ambición y lo dice su mirada competitiva, intacta desde hace casi dos décadas. Su salida de México no responde a nostalgia, responde a autoestima deportiva. Quiere un club que le permita aspirar a competir por algo grande y que entienda que su figura todavía puede ser útil en cualquier vestuario. El mercado invernal asoma como un momento decisivo. Ramos se encuentra ante una oportunidad para engordar una carrera que ya es histórica. Su despedida de Rayados no es el cierre de un capítulo final, es la apertura de uno nuevo que quiere escribir en un escenario más exigente y mediático. La élite le exige y él, como siempre, acepta el desafío con naturalidad. Temas C. F. Monterrey Recibe noticias de CDA desde Google News