Raúl Asencio se doctora en la Supercopa: la mejor noticia del Real MadridLa Supercopa ha confirmado la irrupción definitiva de una de las perlas de La Fábrica. Este canterano, que pasó del olvido a brillar ante el Barcelona, demostró ante Raphinha y Haaland que tiene el carácter necesario para liderar la zaga del Real Madrid.Raúl Asencio en el descanso del Real Madrid vs Mallorca. Alamy/Pressinphoto Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 12/01/2026, 17:51 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok La final de la Supercopa dejó un sabor amargo al Real Madrid, pero también una certeza inesperada. Raúl Asencio salió reforzado de la derrota ante el Barcelona con una actuación que habló de carácter, madurez y una fiabilidad impropia de alguien que hace poco parecía fuera del mapa. Del silencio al primer plano en una temporada cuesta arriba El recorrido de Raúl Asencio hasta llegar a la final de Yeda no ha sido lineal ni amable. El Mundial de Clubes lo empujó a un rincón incómodo, sin minutos y lejos de cualquier foco. Para muchos, ese tipo de situaciones marcan el principio del fin. Para él fue un punto de inflexión silencioso. Eligió resistir. Entrenar, esperar y aceptar su lugar sin gestos ni reproches. Cuando la defensa empezó a tambalearse por las lesiones, Asencio entendió que la oportunidad no vendría dos veces. Entró con naturalidad, sin alzar la voz, pero con una contundencia que llamó la atención del cuerpo técnico desde el primer día. El punto de quiebre que cambió su narrativa Antes de Arabia hubo un partido que lo cambió todo. El duelo ante el Manchester City, pese a la derrota, sirvió para mostrar una versión distinta del canterano. Más fuerte, más preparado y con una lectura del juego mucho más adulta. Enfrente estaba Haaland, un reto físico y mental que superó con personalidad. A partir de ahí, Asencio dejó de ser una solución de emergencia. Entendió el oficio desde la dureza, siguiendo una escuela clara y aprendiendo a competir cada balón como si fuera decisivo. El error ya no lo condicionaba y la presión parecía impulsarlo en lugar de frenarlo. Un Clásico desde la trinchera y lejos de su zona natural La final ante el Barcelona elevó todavía más el nivel de exigencia. Asencio actuó como lateral derecho, fuera de su posición habitual, en un Clásico y con un título en juego. Raphinha fue su principal amenaza y no le dio un respiro. Tampoco se lo concedió el madridista. Compitió cada acción con determinación. Cerró espacios, midió los tiempos y no rehuyó el choque cuando el partido se tensó. Más allá de lo táctico, aportó algo que el equipo echó en falta en otros tramos. Carácter. Un gesto a tiempo, una entrada firme o una protesta medida para sostener a los suyos cuando el partido se deslizaba cuesta abajo. Una derrota que deja una certeza para el futuro El trofeo no viajó a Madrid, pero la actuación de Asencio dejó una sensación distinta. Fue una de las pocas notas claramente positivas en una noche difícil. Demostró que puede asumir responsabilidades en escenarios límite y que su crecimiento no es casualidad. El Real Madrid sigue buscando líderes sobre el césped y respuestas en defensa. En Yeda, Raúl Asencio ofreció ambas cosas sin pedir nada a cambio. A veces una final perdida también sirve para descubrir a un jugador preparado para quedarse. Y esta Supercopa dejó claro que Asencio ya no está de paso. Temas Real Madrid C. F. Recibe noticias de CDA desde Google News