Luka Modric, uno de los posibles detonantes del adiós de Xabi AlonsoLa salida de Xabi Alonso del Real Madrid esconde una trama de tensiones internas que va más allá de los resultados. El técnico vasco tomó una decisión drástica con una leyenda del club que podría haber provocado un incendio silencioso en el vestuario más exigente del mundo.Luka Modric con el Milan. Alamy/Independent Photo Agency Srl Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 13/01/2026, 16:03 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok El adiós de Xabi Alonso al Real Madrid no se explica por un solo motivo ni por una decisión aislada. Con el paso de las horas van apareciendo matices que ayudan a entender un desgaste progresivo, silencioso y profundo. Uno de los focos principales podría haber estado en el vestuario y en una decisión que marcó el inicio de la distancia entre técnico y plantilla. La salida de Luka Modric fue mucho más que un movimiento deportivo y acabó simbolizando una grieta que ya no se pudo cerrar. El verano que marcó un punto de inflexión El primer gran aviso llegó en verano, cuando el club optó por no prolongar la etapa de Luka Modric. El centrocampista croata, a sus cuarenta años, seguía compitiendo al máximo nivel y había demostrado durante el Mundial de Clubes que aún tenía fútbol para aportar. En el vestuario existía la sensación de que su continuidad era viable, aunque fuera bajo un rol distinto. La postura de Xabi Alonso fue interpretada como distante. Desde dentro se entendió que el técnico no empujó para retener a una figura clave en el equilibrio del grupo. Aquella decisión, aun siendo compartida con la dirección deportiva, dejó huella. No por lo que se perdió en el campo, sino por el mensaje que se transmitió a una plantilla muy sensible al peso de sus referentes. Modric como símbolo del vestuario La despedida de Modric fue elegante, cuidada y emotiva en el Bernabéu. Sin embargo, ese cierre no borró la percepción interna de que el croata podía haber seguido una temporada más. Para varios jugadores, su salida representó una ruptura con una forma de entender el liderazgo y la jerarquía dentro del grupo. Ese sentimiento no tardó en trasladarse al día a día. Xabi Alonso llegaba con ideas claras, con una apuesta firme por rejuvenecer la plantilla y acelerar procesos. El problema no fue la idea, sino el ritmo. Parte del vestuario consideró que se estaba forzando una transición sin atender a los equilibrios humanos que siempre han sido clave en el Real Madrid. Un proyecto sin conexión emocional Tras el parón del Mundial de Clubes y la eliminación ante el PSG, el equipo regresó con energías renovadas, pero sin una conexión real entre entrenador y jugadores. Los resultados acompañaron al inicio, aunque el ambiente no terminaba de fluir. Faltaba algo intangible, esa sensación de convencimiento colectivo que sostiene los proyectos largos. Xabi Alonso había firmado por tres temporadas, pero la confianza no se construyó al mismo ritmo que el calendario avanzaba. En el vestuario se percibía una distancia creciente, una falta de sintonía que iba más allá de lo táctico. El grupo competía, pero no terminaba de creer en el proceso. El desgaste final y la decisión del club Con el paso de las semanas, las discrepancias se extendieron a otros pesos pesados como Bellingham, Valverde o Vinícius. No se trataba de conflictos abiertos, sino de pequeñas fricciones acumuladas. Detalles, gestos y decisiones que fueron erosionando la autoridad del técnico. La derrota en la final de la Supercopa ante el Barcelona actuó como detonante. Florentino Pérez entendió que el desgaste ya era irreversible y optó por cerrar una etapa que había nacido con ilusión, pero que nunca logró asentarse. La salida de Xabi Alonso fue la consecuencia de un proceso largo, en el que la gestión del vestuario resultó tan determinante como los resultados. Temas Real Madrid C. F. Recibe noticias de CDA desde Google News