Luka Modric ilumina San Siro y lidera al Milan hacia la cima de la Serie AEl Milan derrotó al invicto Nápoles en San Siro en una noche inolvidable. El triunfo es histórico para el club rossonero, que ha encontrado en Luka Modric al líder para soñar en grande. El croata, a sus 40 años, ha demostrado que su inteligencia y experiencia son un valor seguro.Luka Modric celebra el gol en la jornada 3. Alamy/Independent Photo Agency Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 29/09/2025, 11:27 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok San Siro volvió a vivir una noche de esas que quedan en la memoria. El Milan derrotó 2-1 al vigente campeón, un Nápoles que llegaba invicto al choque y que parecía imbatible tras su último año de hegemonía. La victoria tiene un valor simbólico añadido. Y es que el cuadro rossonero no lograba vencer a los napolitanos desde el 11 de febrero de 2024. El vigente campeón ha caído y lo ha hecho en San Siro con un nombre propio por encima del resto. Luka Modric atraviesa su enésima juventud liderando al Milan a base de magia y siendo la batuta de un equipo que aspira a lo máximo. Todo a sus 40 años. Modric, el alma del nuevo Milan de Allegri El croata aterrizó en Milán rodeado de dudas, por la edad y por la exigencia que supone la Serie A. Sin embargo, apenas cinco jornadas han bastado para demostrar que su influencia trasciende la estadística. Modric fue el cerebro que controló cada fase del encuentro, el jugador que siempre ofrecía una salida limpia y que dictaba la velocidad de los ataques. Su inteligencia se notó en la gestión de las ventajas y en la serenidad con la que el Milan supo resistir cuando el Nápoles apretaba. El croata aportó jerarquía dando vida a un Milan tan exigente como competitivo. Un inicio arrollador que descolocó al campeón El partido empezó con una intensidad inesperada. Apenas corría el minuto tres cuando Pulisic desequilibró por la izquierda para servir en bandeja el primer tanto a Saelemaekers. El Nápoles trató de reaccionar, pero la zaga improvisada por las bajas de Olivera, Rrahmani, Buongiorno y Spinazzola sufrió más de la cuenta. La ventaja se amplió pasada la media hora, cuando de nuevo Pulisic apareció para firmar el 2-0 tras una acción coral. El Nápoles, pese a tener más posesión y generar ocasiones, se encontró contra un muro en Maignan y con la precisión quirúrgica de los rossoneri en ataque. Al descanso, el vigente campeón veía cómo su posición de invicto se tambaleaba seriamente. El Nápoles empuja, pero Maignan y la experiencia marcan la diferencia El segundo tiempo fue de claro dominio visitante. La expulsión de Estupiñán en el 54’, tras una revisión en el VAR, cambió por completo el panorama. El Milan se vio obligado a retroceder metros, mientras el Nápoles intensificaba la presión. De Bruyne recortó distancias desde el punto de penalti y el partido se transformó en un asedio constante al área de Maignan. Sin embargo, el guardameta francés firmó una actuación soberbia. Entre sus intervenciones y la calma que transmitía Modric en cada posesión, el Milan logró resistir. Cuando más quemaba la pelota, el croata pedía el balón, bajaba el ritmo y obligaba al rival a perseguir sombras. Fue una lección de cómo manejar los tiempos en un contexto adverso. Un Milan que se atreve a soñar Con cinco jornadas disputadas, el Milan se ha ganado el derecho a soñar. El liderato es compartido y aún queda mucho camino, pero el nivel de competitividad mostrado y la manera en la que se sobrepuso a un rival tan exigente como el Nápoles son señales claras de ambición. El equipo transmite solidez, compromiso y, sobre todo, personalidad. El gran acierto de Allegri ha sido integrar a Modric como pieza central de este proyecto. El croata ha ido a Italia a liderar un nuevo ciclo ganador. Con jugadores como Pulisic desequilibrando, Maignan en estado de gracia y un mediocampo que gira alrededor de Modric, el Milan ha encendido una llama que invita a ilusionarse. Temas S. S. C. Napoli Recibe noticias de CDA desde Google News