Los planes de Zidane antes de ponerse al mando de FranciaZinedine Zidane ha cerrado la puerta a un regreso al Real Madrid y centra su tiempo de transición en una presencia global pausada e inversiones en el fútbol modesto, como el Union Touraine. El técnico francés espera el Mundial de 2026 para asumir el cargo de seleccionador, un reto que ilusiona a todo el país.Zinedine Zidane. Alamy/Nicolò Campo Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 10/12/2025, 17:56 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok Zinedine Zidane vive un momento extraño y fascinante. Sin banquillo pero sin desconexión real, esperando el final del Mundial de 2026 para tomar el mando de la selección francesa, el técnico francés ha comenzado a diseñar cómo aprovechar este tiempo de transición. Su nombre volvió a sonar con fuerza en torno al Real Madrid, pero todo apunta a que esa puerta ya no está en su horizonte inmediato. Zizou ha elegido un rumbo distinto, uno que mezcla fútbol, inversión, actos públicos y una presencia pausada pero firme en el ecosistema del deporte que lo convirtió en leyenda. Una etapa de libertad bien administrada Zidane se encuentra en una fase en la que no tiene la presión diaria de un vestuario ni la exigencia competitiva del máximo nivel. Ese respiro lo está utilizando para acudir a partidos de leyendas que mantienen viva su conexión con el césped y con la gente. Al mismo tiempo participa en actos comerciales que lo mantienen presente en el panorama internacional y alimentan un perfil global que siempre ha cuidado con mimo. Aunque su figura sigue generando interés en los grandes clubes europeos, el técnico ha preferido no apresurar ningún movimiento. La posibilidad de regresar al Real Madrid, sugerida en distintos momentos del curso, se ha enfriado de manera definitiva. Zidane parece tener asumido que su futuro inmediato ya está escrito y que pasa por Francia. Esa claridad le ha permitido organizar su agenda con una calma poco frecuente en figuras de su dimensión. Su apuesta por el fútbol modesto Una de las decisiones que más ha llamado la atención en esta etapa libre de banquillos es su inversión en el Union Club de Touraine, equipo que compite en la quinta categoría francesa. Como bien refleja Andrés Onrubia en el Diario As, Zidane aportó diez mil euros para ayudar al proyecto impulsado por Franck Riboud, ex CEO de Danone, que quiere convertir al club en un ejemplo de crecimiento progresivo en el fútbol regional. El objetivo es ascender pronto a la cuarta división y entrar en el profesionalismo a corto plazo. Esta no es la primera vez que Zizou dirige su dinero y su apoyo a estructuras modestas. En 2011 ya se convirtió en accionista del Evian gracias a la mediación del propio Riboud. Aquel club vivió una etapa singular en el fútbol francés y llegó incluso a disputar una final de Copa tras eliminar al PSG de Ancelotti en un duelo que muchos aún recuerdan. También participó en el rescate del Rodez, ciudad natal de su esposa, evitando una situación crítica que amenazaba al club. Su conexión emocional con el fútbol de base demuestra una faceta menos visible pero muy coherente con su carácter. El horizonte azul de 2026 La selección francesa lleva tiempo esperándolo y en el país ya se da por hecho que asumirá el cargo tras el Mundial. Zidane mantiene contacto estable con el entorno de la Federación y está al tanto de los planes estructurales del combinado nacional. Su figura representa continuidad y renovación a la vez, una mezcla que en Francia se interpreta como ideal para la era posterior a Deschamps. Mientras ese día llega, Zidane sigue moviéndose con elegancia en este paréntesis activo. Se mantiene cerca del deporte, se involucra en proyectos que le apasionan y prepara sin prisas el camino hacia un reto que lo ilusiona de verdad. La selección de Francia lo espera y él, con paciencia calculada, se prepara para volver al corazón del juego. Temas Selección de fútbol de Francia Recibe noticias de CDA desde Google News