La verdad sobre Mastantuono: no está para ser titular en el ClásicoMastantuono junto a Tchouaméni y Mbappé en un entrenamiento. Alamy/Zuma Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 24/10/2025, 13:45 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok El foco estaba sobre él. Cada partido del Real Madrid es un escaparate, y Franco Mastantuono sabe que el margen de error en el equipo de Xabi Alonso es mínimo. Sin embargo, ante el Getafe, el joven argentino volvió a ofrecer una versión demasiado discreta, gris y alejada del brillo que se le presupone. No solo por su falta de incidencia en el juego, sino también por la sensación de inseguridad que transmitió. El argentino sufrió más resbalones que desequilibrios y más frustración que fútbol. Un talento precoz que no termina de brillar El contexto no ayuda, pero Mastantuono tampoco está encontrando la forma de imponerse. En el Coliseum, el argentino de 18 años firmó un encuentro sin apenas participación, superado por la intensidad del rival y por un escenario que exigía carácter y determinación. Franco pareció incómodo, desconectado del ritmo y sin la confianza para atreverse a romper líneas como solía. Xabi Alonso, exigente con todos sus jugadores, lo sustituyó antes de la hora de juego. Un gesto que, aunque tácticamente comprensible, deja entrever que el técnico empieza a perder paciencia con la joya argentina. Es la primera vez que le retira tan pronto, y el gesto del futbolista —negando con la cabeza al salir— evidenció que también él percibe el cambio de guion en su papel dentro del equipo. Impaciencia y gestos que no gustan Más allá del bajo rendimiento, Mastantuono dejó detalles que no pasaron inadvertidos. En la primera parte, insistió en lanzar una falta que Alaba acabó asumiendo con jerarquía, una escena que reveló cierta ansiedad competitiva en el joven mediapunta. Ese tipo de gestos, que en otros contextos podrían interpretarse como ambición, en el vestuario blanco suelen leerse como impaciencia. El problema no es querer ser protagonista, sino no saber cuándo. Mastantuono quiere demostrar que pertenece al Real Madrid, pero sus intentos están derivando en una presión que juega en su contra. Los resbalones que sufrió en el partido, más allá de lo anecdótico, simbolizan + un jugador que tropieza cuando más necesita estabilidad. La competencia aprieta y el Clásico se aleja En este Real Madrid, no hay tiempo para la duda. Bellingham se mantiene como líder natural del mediocampo, Güler crece cada semana como socio ideal de Mbappé, y Vinicius vive en su propio universo de desequilibrio. Frente a ese panorama, Mastantuono empieza a quedarse sin espacio. El Clásico se acerca y, salvo giro radical, el argentino no partirá como titular. Su último gol se remonta al duelo ante el Levante. Desde entonces, nada. Ni goles ni asistencias, apenas un disparo con verdadero peligro ante el Getafe. Los números son fríos, pero reflejan la realidad: el argentino ha perdido peso en la rotación. Su juventud no lo exime de responsabilidad, y el propio Xabi Alonso lo sabe. Entre la calma y la urgencia de un futuro por construir El Real Madrid no duda de su talento, pero empieza a exigirle resultados tangibles. Mastantuono llegó con la etiqueta de “futbolista generacional”, con un traspaso de más de 60 millones de euros que elevó las expectativas a un nivel descomunal. Sin embargo, la adaptación está siendo más lenta de lo previsto. Xabi, consciente de su potencial, busca protegerlo sin regalarle minutos. El argentino necesita reencontrarse con su juego, ese que lo llevó a ser considerado la gran joya del fútbol sudamericano. Pero para hacerlo, debe soltar el freno de mano y aceptar que en el Real Madrid la paciencia es un lujo que se gana cada fin de semana. Ante el Getafe perdió otra oportunidad de reivindicarse, y el calendario no espera a nadie. Temas El ClásicoReal Madrid C. F. Recibe noticias de CDA desde Google News