La Supercopa de Raphinha: así fue el recital del brasileñoRaphinha ha silenciado todas las críticas tras una Supercopa de España magistral. El brasileño no solo lideró al FC Barcelona con sus goles, sino que se confirmó como el pilar fundamental del proyecto de Hansi Flick gracias a su sacrificio innegociable.Raphinha en la Supercopa. Alamy/Maciej Rogowski Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 12/01/2026, 09:56 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok La Supercopa conquistada por el Barcelona tiene muchas lecturas, pero una sobresale por encima del resto. Raphinha volvió a marcar el pulso del equipo en los momentos decisivos y confirmó que su peso en este Barça ya no admite discusión. Liderazgo, impacto y compromiso absoluto. Raphinha como termómetro competitivo del Barça El Barcelona encontró en la Supercopa algo más que un título. Encontró certezas. Y la principal tiene nombre propio. Raphinha fue el jugador que sostuvo al equipo cuando el partido se rompía, cuando el rival amenazaba y cuando tocaba dar un paso al frente. Su influencia no fue puntual, sino constante. Cada acción suya marcó el tono colectivo. Presión alta, ayudas defensivas y presencia en área rival. Flick ha construido un equipo que exige intensidad sostenida y Raphinha es quien mejor la interpreta. No solo ejecuta, contagia. Cuando acelera, el Barça acelera con él. Los números que explican su peso real Más allá de la estética, los datos respaldan su condición de líder ofensivo. Dos goles en la final y cuatro en el torneo confirman su fiabilidad en escenarios grandes. Once tantos en diecisiete partidos lo colocan en la cima productiva del equipo, sin necesidad de monopolizar el juego. Lo relevante no es solo cuántos goles marca, sino cuándo los marca. Raphinha aparece en finales, clásicos y eliminatorias. No necesita demasiados toques para decidir. Su impacto es directo, incisivo y muchas veces definitivo, una virtud escasa incluso entre los grandes atacantes. Flick y la importancia del trabajo invisible Hansi Flick lo tiene claro desde el primer día. Raphinha es el jugador que inicia la presión y ordena al resto desde el ejemplo. Su trabajo sin balón explica por qué el Barça es más compacto cuando él está en el campo. La imagen de la final, sacando un balón bajo palos en una acción defensiva desesperada, resume su rol actual. No es un extremo que espera. Es un futbolista que participa en todo. Ataca, defiende y sostiene. Esa implicación total es la que el técnico alemán quiere como base del proyecto. Un futbolista aún infravalorado Pese a su rendimiento sostenido, Raphinha sigue sin recibir el reconocimiento externo que merece. No entró en el once ideal europeo el curso pasado y su temporada anterior pasó más desapercibida de lo que dictaban los números. Dentro del vestuario, sin embargo, no hay debate. Las palabras de Pedri tras la final fueron claras. El grupo lo considera un jugador capital. Esa sensación de deuda pendiente parece alimentar al brasileño, que responde con actuaciones decisivas en los partidos que más pesan. Lejos de acomodarse, ha encontrado en la exigencia su mejor aliada. El líder silencioso del nuevo Barça La Supercopa dejó una imagen nítida. Este Barça tiene varias figuras, pero un faro competitivo. Raphinha no alza la voz más de lo necesario, pero su fútbol habla con contundencia. En el césped manda desde la intensidad y la eficacia. Si el Barcelona aspira a dominar la temporada, necesita que ese nivel se mantenga. Porque cuando Raphinha está así, el equipo no solo juega mejor. Compite mejor. Y en el fútbol de élite, eso suele marcar la diferencia entre quedarse cerca o levantar títulos. Temas F. C. Barcelona Recibe noticias de CDA desde Google News