La geopolítica se adueña de un Mundial 2026 en constante peligroLas tensiones geopolíticas amenazan la celebración del Mundial 2026 en Norteamérica. La influencia de Estados Unidos en la FIFA, los problemas de visado para Irán y Haití, y las amenazas a las ciudades sede complican el torneo, demostrando que el fútbol de élite ya no está al margen de la política internacional.Copa del Mundo en el último Mundial de Catar. Alamy/PA Images Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 03/12/2025, 18:25 El Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, empieza a mostrar que el fútbol no estará al margen de la política internacional. Las tensiones entre países y la influencia de líderes políticos en decisiones deportivas han generado un contexto inédito, que podría repercutir en el desarrollo del torneo y en la presencia de selecciones y jugadores en territorio norteamericano. La influencia de Estados Unidos en la FIFA En los últimos meses, la figura del presidente estadounidense ha ganado un protagonismo insólito en la planificación del Mundial 2026. Junto con la FIFA, ha liderado el task force encargado de los detalles organizativos, eclipsando incluso a algunos de los actores principales del torneo. Su presencia constante en actos oficiales ha generado críticas de otros dirigentes y federaciones que consideran excesiva su injerencia. La situación se complica con la entrega de un premio internacional de la FIFA durante el sorteo. El reconocimiento, pensado para personalidades que fomenten la paz, apunta al líder estadounidense. Este hecho ha generado malestar entre algunos miembros del Consejo de la FIFA, que ven un uso político de un torneo que debería centrarse en el deporte. Problemas de visados y participación de selecciones El contexto político ha empezado a afectar directamente a las selecciones clasificadas. Irán anunció que no acudirá al sorteo del Mundial, denunciando que los visados de entrada para sus delegados están bloqueados. Haití enfrenta una situación similar, ya que sus ciudadanos tienen restricciones de entrada a Estados Unidos. Estas dificultades generan incertidumbre sobre cómo se organizarán las expediciones de ambos equipos cuando llegue la fecha del torneo. El riesgo de exclusión de jugadores o delegaciones podría convertirse en un conflicto abierto entre la FIFA y las autoridades estadounidenses. La necesidad de garantizar la participación de todos los equipos se ha convertido en un asunto delicado que combina diplomacia y deporte, algo pocas veces visto en la historia reciente de los Mundiales. Amenazas a las sedes y tensión política local La polémica no se limita a las selecciones. Ciudades sede gobernadas por alcaldes demócratas han recibido advertencias de Estados Unidos sobre posibles retiradas del Mundial por cuestiones de seguridad. Seattle, Los Ángeles, Nueva York o Filadelfia están en el foco, y la FIFA ha tenido que intervenir para asegurar que el torneo mantenga todas las sedes previstas. Estas amenazas políticas complican la logística y generan un clima de tensión previo al torneo. Los organizadores deben equilibrar la seguridad, los intereses gubernamentales y la integridad del campeonato. Para muchos expertos, el Mundial 2026 ya es un ejemplo de cómo las decisiones políticas pueden interferir en el fútbol de élite, mucho antes de que los partidos comiencen. Un torneo cargado de incógnitas Con el sorteo a la vuelta de la esquina, el primer gran evento mundialista de 2026 se prepara entre polémicas y advertencias. La combinación de influencias políticas, restricciones de visado y presiones sobre las ciudades sede pone en evidencia que el fútbol no puede aislarse de la realidad internacional. Lo que debía ser una celebración global podría convertirse en un escenario de negociación y conflictos diplomáticos, donde cada decisión política tendrá impacto directo en la cancha. Recibe noticias de CDA desde Google News