Hansi Flick sigue sin renunciar a su arriesgado estilo de juego en el BarçaEl FC Barcelona vive al límite tras encajar 20 goles en 15 partidos oficiales, una sangría que deja al descubierto la fragilidad del sistema de Hansi Flick. El técnico alemán se niega a renunciar a su ideal de presión alta, aunque el precio sea exponer al equipo a la temeridad constante.Hansi Flick en el empate del Barça ante el Rayo Vallecano. Alamy/Magara Press Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 06/11/2025, 11:48 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok El Barcelona vive en el alambre. Atraviesa un momento de extrema fragilidad defensiva, pero Hansi Flick se aferra a sus principios. No hay renuncias. No hay concesiones. El técnico alemán mantiene firme su fe en el modelo que devolvió la ilusión al Camp Nou la pasada temporada a través de un fútbol activo, presión alta, verticalidad y energía. El problema es que hoy, como se ha ido reflejando sobre todo en sus últimos encuentros lejos de Barcelona, ese plan tambalea. Y cada llegada rival se convierte en un temblor. Un Barça sin red: 20 goles encajados en 15 partidos El Barça ha recibido 20 goles en apenas 15 encuentros oficiales, un dato que mete miedo a cualquiera. Una media impropia de un equipo que aspira a la élite europea. Solo en 15-16 se registró un inicio peor, aunque aquel curso acabó con un doblete. Flick lo sabe y se aferra a esa memoria optimista, pero la realidad es testaruda y el conjunto azulgrana sufre, concede y tiembla. En Brujas, los belgas necesitaron poco para exponer todas las costuras del equipo. De 23 ataques, 11 acabaron en disparos y seis en ocasiones claras. Una barbaridad que explica la sensación de inseguridad que transmite cada vez que le atacan. Falta coordinación, sobra ingenuidad. Y lo más preocupante es que la presión adelantada, seña de identidad del técnico, ya no sincroniza. El ideal de Flick, por encima del resultado “No daré un paso atrás”. La frase del técnico alemán en el Jan Breydel Stadium fue toda una declaración de principios. Flick no se traiciona. No cambiará su hoja de ruta pese a los golpes. Su Barcelona seguirá intentando mandar, someter y atacar con valentía, aunque duela. Cree que el camino hacia el éxito no está en rectificar, sino en insistir. El entrenador es consciente de las debilidades, pero confía en la evolución natural del proyecto. Considera que la vuelta de jugadores clave -Pedri, Raphinha o Joan García- devolverá estabilidad. Y mientras tanto, pide paciencia. Su apuesta no se construye en un mes. La pérdida del orden y el silencio del vestuario La ausencia de Iñigo Martínez ha abierto un vacío que nadie ha sabido llenar. El vasco era voz y brújula. Mandaba, corregía, organizaba. Hoy, sin él, el equipo se parte con facilidad. La defensa juega aislada y los centrocampistas llegan siempre tarde. El resultado se traduce en desorden y pasividad. Frente al Brujas, el Barça apenas cometió seis faltas. Un dato que refleja una evidente desconexión. En el vestuario hay autocrítica, pero también respeto ciego por Flick. Nadie cuestiona su fe, aunque sí empieza a crecer la sensación de que el plan necesita un punto de realismo. El valor de la coherencia El alemán resucitó a un equipo sin alma. Le devolvió ambición, ritmo y alegría. Esa versión aún late bajo las dudas, y Flick lo sabe. Por eso no cede. Su Barça sigue queriendo ser protagonista, aunque sepa que en cada ataque rival puede encajar un golpe. La línea entre el valor y la temeridad es delgada, pero Flick prefiere caer fiel a su idea antes que sobrevivir traicionándola. Temas F. C. Barcelona Recibe noticias de CDA desde Google News