Haaland lleva a Noruega a un Mundial 28 años despuésNoruega cumple el sueño y vuelve al Mundial 28 años después gracias a una remotada histórica en San Siro ante Italia. El éxito se explica en la figura de Erling Haaland, quien firmó 16 goles en la fase de clasificación, consolidándose como el delantero más demoledor del planeta.Haaland ante Italia. Alamy/Nderim Kaceli Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 17/11/2025, 11:03 Noruega llevaba casi tres décadas mirando los Mundiales desde la barrera. Demasiado tiempo para un país que ha producido talento, ilusión y hasta equipos competitivos, pero nunca la pegada suficiente para abrir la puerta grande. Hasta ahora. En San Siro, y ante una Italia que se jugaba media vida, el combinado nórdico culminó una clasificación histórica, ya que vuelve a una Copa del Mundo 28 años después. Y lo hace empujado por un fenómeno que ya no necesita presentación: Erling Haaland, autor de 16 goles en 8 partidos de una fase de clasificación que lo ha convertido en el rostro indiscutible de la resurrección noruega. San Siro asistió al despertar de un gigante dormido La primera mitad fue un calvario para Noruega. Italia, empujada por un estadio entregado, encontró pronto la ventaja con un disparo impecable de Esposito y un despliegue ofensivo que rozó la excelencia. Dimarco desbordó, Retegui amenazó y los locales pudieron sentenciar si hubieran afinado en los metros finales. Los noruegos, mientras tanto, sobrevivían como podían, sin apenas presencia de Haaland, que llegó a mostrar su frustración por la falta de balones. Pero a veces los partidos cambian por puro instinto de supervivencia. Noruega despertó pasada la media hora con un aviso de Nusa que se marchó por centímetros. Ese fogonazo fue el preludio de una segunda parte completamente diferente: más ambición, más ritmo y un mensaje claro a Italia: el guion ya no era suyo. Un giro de guion que cambió la historia Nada más arrancar el segundo acto, Sorloth rozó el empate y Ryerson se atrevió desde la frontal. Era cuestión de insistir hasta encontrar la grieta, y la encontró Nusa, primero dejó atrás a Politano, luego a Donnarumma, y encendió una chispa que explotaría con estruendo minutos después. Porque cuando el partido exige jerarquía, aparece quien nace para estas noches. En el 78’, Haaland cazó un centro de Bobb, y el desvío de Bastoni terminó dentro. Era el empate y, un minuto después, llegó la puñalada. Otro error defensivo italiano, otro balón suelto, otra definición quirúrgica del delantero del City. Dos toques letales que voltearon un duelo que Italia había dominado durante más de una hora. El golpe anímico dejó a los de Gattuso groguis, y Larsen, en el 93’, remató la faena con el 1-4. No fue suerte. Fue convicción. Haaland, la máquina que empujó la clasificación La clasificación noruega no se explica sin Haaland. Sus 16 goles en 8 encuentros no son un registro, son una declaración de poder. Ha ejercido de líder, de goleador, de amenaza permanente y de argumento principal de un grupo que ha aprendido a competir como antes nunca lo había hecho. Noruega vuelve al Mundial. Vuelve porque creyó. Vuelve porque resistió. Pero, sobre todo, vuelve porque tiene al delantero más demoledor del planeta. Y él la ha llevado de la mano hasta 2026. Recibe noticias de CDA desde Google News