Giro radical en el Oviedo: Almada se cae pero ya hay sustitutoLa presión de la afición ha frenado la llegada de Guillermo Almada al banquillo del Real Oviedo. La directiva, con Jesús Martínez a la cabeza, gira ahora hacia Luis García Plaza, un técnico de perfil estabilizador que conoce la categoría. El club necesita recuperar la calma y la coherencia en sus horas más delicadas.Jugadores del Oviedo antes de un partido. Alamy/SPP Sport Press Photo. Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 16/12/2025, 10:28 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok El Real Oviedo vuelve a vivir horas decisivas en su banquillo. La búsqueda de un nuevo entrenador se ha convertido en una prioridad absoluta tras una temporada marcada por la inestabilidad y las decisiones a contrarreloj. Cuando todo parecía encaminado hacia Guillermo Almada, el escenario ha dado un giro inesperado. La presión ambiental y el descontento de la grada han frenado la operación y han abierto la puerta a un nuevo candidato que gana peso con el paso de las horas. La entidad carbayona se enfrenta a una elección delicada, quizá la más sensible del curso. No solo está en juego el rumbo deportivo inmediato, también la credibilidad de un proyecto que ya ha quemado dos entrenadores y que necesita recuperar calma y coherencia. El freno a la llegada de Almada Guillermo Almada fue durante días el nombre señalado en rojo en los despachos del Carlos Tartiere. El contacto existió y el interés fue real, pero la operación se ha ido enfriando progresivamente. La situación contractual del técnico y su compleja salida del Valladolid añadieron dificultad a un movimiento que exigía rapidez. A ese contexto se sumó un factor determinante. La afición del Oviedo mostró un rechazo evidente a la llegada del uruguayo, cansada de la gestión errática del club y poco convencida de una apuesta que nacía envuelta en polémica. El ruido exterior ha terminado pesando más de lo previsto y ha llevado al club a replantearse la decisión. García Plaza gana fuerza en la carrera Con Almada perdiendo terreno, el nombre de Luis García Plaza ha emergido con fuerza. Su perfil encaja mejor con la idea de reconstrucción inmediata que necesita el Oviedo. Conoce la categoría, maneja contextos de presión y ha demostrado capacidad para estabilizar equipos en situaciones complicadas. Además, su discurso público ha sido prudente y coherente. El técnico ha dejado claro que solo aceptará un proyecto que le ilusione, pero también ha reconocido sus ganas de volver a entrenar. En un contexto como el actual, su experiencia y su lectura del entorno pueden ser argumentos de peso para convencer a la dirección deportiva. Una decisión con múltiples aristas La última palabra la tiene Jesús Martínez. El máximo responsable del club es consciente de que cualquier paso en falso puede agravar la fractura con la afición. Elegir al tercer entrenador de la temporada no es una cuestión menor y exige algo más que un análisis deportivo. El dirigente mexicano debe equilibrar varios frentes al mismo tiempo. Por un lado, acertar con el perfil del técnico. Por otro, rebajar la tensión social que rodea al equipo tras la goleada en Sevilla y una dinámica preocupante. El margen de error es mínimo y el reloj aprieta. Un banquillo que necesita estabilidad urgente El próximo entrenador del Oviedo no solo deberá mejorar resultados. Tendrá que devolver orden, confianza y una identidad reconocible a un vestuario golpeado por los cambios constantes. La plantilla necesita un liderazgo claro y un mensaje firme que corte la sensación de provisionalidad. En ese sentido, la opción de García Plaza representa una apuesta por la estabilidad frente a la incertidumbre. No es una elección brillante ni mediática, pero sí una decisión pragmática en un contexto delicado. El Oviedo busca algo más que un nombre. Busca paz, rumbo y una figura capaz de sostener el proyecto cuando todo tiembla. Las próximas horas marcarán un punto de inflexión. Temas Real Oviedo Recibe noticias de CDA desde Google News