El naufragio de Hansi Flick ante Luis Enrique: la dura lección del PSG al BarcelonaEl PSG desnudó las carencias del FC Barcelona al imponerse física y tácticamente, lo que supuso la derrota más dura para Hansi Flick en el banquillo culé. Luis Enrique ganó el duelo de pizarras y la lección obliga al técnico alemán a un profundo análisis para recuperar la credibilidad y replantearse el camino europeo.Hansi Flick en el empate del Barça ante el Rayo Vallecano. Alamy/Magara Press Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 02/10/2025, 14:08 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok El entrenador alemán vivió en Montjuïc su partido más complicado desde que llegó al Barcelona. Lo que comenzó como una velada prometedora terminó en un baño de realidad. El PSG de Luis Enrique desnudó al conjunto azulgrana en todos los registros, imponiéndose física y tácticamente hasta firmar una remontada que supuso un duro golpe para Flick y a su equipo. Flick perdió el control y el PSG dictó el ritmo Hansi Flick fue sincero en la sala de prensa: “Hemos perdido el control y la estructura”. Y no exageraba. Aunque el Barcelona tuvo destellos, especialmente tras el gol inicial, la sensación global fue de un equipo superado. El PSG dominó la posesión, remató más, pisó con más claridad el último tercio y se mostró mucho más preciso en cada fase del juego. Lo más preocupante fue que el Barça no supo encontrar alternativas. Cada ajuste de Luis Enrique encontraba una respuesta inmediata en el campo, mientras que los cambios de Flick no lograban alterar el guion del encuentro. Cuando el PSG apretó, el conjunto azulgrana se quedó sin aire ni recursos, quedando a merced de la tormenta parisina. El desgaste físico y mental se hizo evidente El segundo tiempo reflejó el abismo de preparación entre ambos equipos. Sorprendentemente, el PSG, sin apenas descanso y plagado de bajas claves en sus planteamientos, se mostró más fresco y veloz en las transiciones. Mientras tanto, el Barcelona aparecía exhausto a la hora de presionar y lento al replegarse, lo que permitió a los franceses someterlo sin oposición. Ese bajón físico fue acompañado de un desgaste mental evidente. Jugadores clave como Pedri o Lamine Yamal, que habían liderado el discurso optimista en los días previos, se vieron impotentes frente a la intensidad rival. El contraste entre las palabras de confianza y la realidad del césped resultó tan brutal como el golpe que significó la derrota. Luis Enrique ganó la partida desde el banquillo Si algo quedó claro en Montjuïc es que Luis Enrique jugó el partido con una lectura más clara y una gestión más efectiva de sus recursos. Supo cuándo reforzar la presión, cómo liberar a sus laterales para castigar al Barça y, sobre todo, cómo introducir piezas frescas que mantuvieron la superioridad hasta el final. Flick, en cambio, pecó de falta de reflejos. La tardanza en los cambios, la insistencia con jugadores visiblemente fatigados y la incapacidad de alterar el plan inicial fueron errores que costaron caro. El duelo de pizarras tuvo un vencedor indiscutible, y el técnico alemán se marchó con la lección más dura desde que aterrizó en Barcelona. Un golpe que obliga a replantearse el camino Más allá de los números, la derrota contra el PSG deja una huella emocional en el vestuario. Frenkie de Jong fue claro al final: “Nos viene bien para saber dónde estamos”. Un mensaje completamente revelador, ya que el Barcelona había vivido semanas de euforia. Este tropiezo devuelve la perspectiva sobre lo mucho que aún falta para competir con los gigantes europeos. Para Flick, la derrota supone una llamada de atención. Su gen competitivo y su historial de reacciones rápidas serán ahora puestos a prueba. El parón de selecciones le dará margen para analizar en qué falló y cómo recuperar la credibilidad de un grupo que hasta ahora le había seguido allá donde el técnico indicaba. Temas F. C. Barcelona Recibe noticias de CDA desde Google News