El Lamine Yamal más maduro: acata las exigencias defensivas de FlickEl extremo de Rocafonda ha sumado madurez competitiva y un compromiso defensivo a su talento innato, cumpliendo la exigencia de Hansi Flick. El joven atacante del Barça sorprendió al cuerpo técnico liderando las recuperaciones, demostrando que puede ser igual de útil sin balón, lo que potencia aún más su influencia ofensiva.Vinícius y Lamine Yamal en el Clásico. Alamy/ZUMA Press Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 05/12/2025, 09:46 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok La evolución de Lamine Yamal vuelve a convertirse en una de esas historias que el Barça necesitaba. El extremo de Rocafonda ya había conquistado a medio planeta con su desparpajo, pero en las últimas semanas ha añadido una capa que lo empuja hacia un nivel superior. El talento nunca fue el problema. La madurez competitiva, en cambio, exigía un paso adelante y el joven atacante ha entendido el mensaje con una rapidez asombrosa. Un futbolista eléctrico El discurso de Hansi Flick era claro desde su llegada. Lamine era una bestia ofensiva, un generador de ventajas constante, pero debía revisar su aporte sin balón. La verticalidad, por sí sola, no sostenía al equipo y el técnico alemán reclamaba un compromiso mayor en la presión, una actitud más firme en la primera línea de recuperación. Había partidos en los que esa carencia se notaba y el equipo lo sufría. El propio Flick reconoció más de una vez que la ausencia de Raphinha evidenciaba aún más esos desajustes. No porque el brasileño fuera mejor que Lamine en ataque, sino porque marcaba la referencia en la intensidad defensiva. El joven catalán debía observarlo, imitarlo y adaptarse a una exigencia que no perdona distracciones al más alto nivel. Ese aprendizaje ha llegado antes de lo previsto. Un salto competitivo que habla de carácter Contra el Atlético de Madrid firmó una actuación que agitó todas las percepciones. Fue el jugador que más veces recuperó la pelota. Nueve en total. Superó incluso a Pedri y dejó muy atrás a Raphinha y Lewandowski en ese registro. No fue una cuestión de puntual esfuerzo, sino de constancia, de interpretar qué necesitaba el equipo en cada tramo del partido. Esa versión sacrificada sorprendió a los técnicos y arrancó un aplauso silencioso que solo se gana cuando se demuestra que hay trabajo en la sombra. Lamine presionó con intención, no al trote. Cortó líneas de pase, entorpeció la salida del rival y obligó al Atlético a jugar incómodo. Dejó claro que puede ser tan útil sin balón como cuando encara y rompe defensas. El brillo ofensivo no se ha apagado Lo más llamativo es que ese despliegue físico no ha apagado su chispa. Lamine mantiene unos números que asustan. Acumula siete goles y nueve asistencias en dieciocho partidos entre Liga y Champions. Es el jugador con más pases finales en las grandes ligas europeas y también el líder absoluto en regates de la competición española. Suma sesenta en lo que va de temporada y ante el Atlético dejó nueve más para ampliar esa estadística. Su impacto no se ha diluido. Ha crecido. El nuevo esfuerzo defensivo potencia aún más su influencia porque cuando roba arriba se encuentra más cerca del área, más preparado para aparecer donde más duele. Lo que viene apunta a grandeza El Barça necesita futbolistas que empujen, que eleven el nivel competitivo y que entiendan qué pide el contexto. Lamine está respondiendo con una madurez impropia de su edad. El talento ya lo colocaba en la élite. La actitud lo acerca a algo más grande. El equipo, mientras tanto, celebra que su joya más brillante se convierta en un jugador total. Temas F. C. BarcelonaLamine Yamal Recibe noticias de CDA desde Google News