El gesto de reconciliación pública entre Xabi Alonso y ViníciusLa victoria del Real Madrid en Mendizorroza llegó sin brillo, pero con un gesto vital: el abrazo de Vinícius a Xabi Alonso. El Madrid sigue frágil, sobreviviendo por individualidades como Rodrygo y Courtois, pero el mensaje de cohesión emocional entre el técnico y el brasileño augura que el equipo seguirá peleando.Xabi Alonso y Vinícius ante el Rayo. Alamy/ZUMA Press Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 15/12/2025, 09:29 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok El Real Madrid salió victorioso de Mendizorroza sin brillo, sin control y sin la autoridad que se le presupone, pero con algo igual de valioso en el contexto actual. Un gesto. El abrazo público entre Xabi Alonso y Vinícius tras el gol fue más que una celebración. Fue una imagen de reconciliación, de alivio compartido y de supervivencia mutua en una noche que volvió a dejar al descubierto las costuras del equipo, aunque también su capacidad para resistir cuando el fútbol no alcanza. Un abrazo que explica más que el partido El gesto de Vinícius buscando a Xabi Alonso tras el gol fue directo y sin matices. No hubo impostura ni pose para la galería. Fue el reflejo de una relación sometida a tensión en un contexto hostil, con resultados justos, lesiones constantes y un entrenador caminando sobre una cuerda floja. El brasileño entendió el momento y lo verbalizó con los brazos. Xabi Alonso respondió desde la compostura, consciente de que su equipo necesita tanto resultados como cohesión emocional. En un estadio exigente y con el partido abierto, ese abrazo fue una manera de reforzar el mensaje interno. Aquí nadie se suelta de la mano, aunque el juego no acompañe. Un Madrid frágil que vive de destellos El Real Madrid volvió a mostrar un rostro vulnerable. La circulación fue aceptable en el inicio, con movilidad arriba y un despliegue ofensivo casi excesivo para compensar la falta de piezas atrás. La presión alta generó errores y ocasiones, pero el control del partido nunca fue real ni sostenido. El gol de Mbappé llegó como alivio y no como consecuencia natural del dominio. A partir de ahí, el equipo se partió. Cuando el Alavés dio un paso adelante, emergieron las dudas defensivas y la sensación de inseguridad. Courtois sostuvo al equipo cuando la ventaja pendía de un hilo, demostrando que este Madrid sobrevive más por individualidades que por estructura. Vinícius y Rodrygo, oxígeno en medio del caos Vinícius no firmó su noche más brillante, pero entendió el partido desde la responsabilidad. Aportó profundidad, insistencia y, sobre todo, compromiso en los momentos más delicados. Su acción en el segundo gol, desbordando por potencia y sirviendo a Rodrygo, fue decisiva y simbólica. Rodrygo, por su parte, volvió a parecerse al futbolista que el Madrid necesita. No marcaba en Liga desde enero y lo hizo cuando más falta hacía. Su gol fue una bocanada de aire para el equipo y para un técnico que necesita respuestas inmediatas. Los brasileños sostuvieron a Xabi Alonso cuando el partido amenazaba con escaparse. Mendizorroza como espejo del momento El Alavés compitió con orden, ilusión y un centro del campo que dominó tramos importantes del encuentro. Antonio Blanco dirigió con criterio y personalidad, justo lo que hoy le falta al Madrid para mandar en los partidos. No generó demasiadas ocasiones, pero las suficientes para incomodar y sembrar nervios. El tramo final fue una prueba de resistencia. Hubo decisiones arbitrales discutidas, tensión en cada balón dividido y un Madrid más pendiente de aguantar que de cerrar. El pitido final no trajo euforia, sino alivio. La victoria no resuelve los problemas, pero el gesto entre Xabi Alonso y Vinícius deja un mensaje claro. Mientras sigan juntos, este Madrid seguirá peleando aunque no le alcance el fútbol. Temas Real Madrid C. F.Vinícius Júnior Recibe noticias de CDA desde Google News