El análisis de la derrota de Alcaraz ante Sinner en la final de las ATP FinalsCarlos Alcaraz cae ante el rey del indoor, Jannik Sinner, en la final de las ATP Finals, pero demuestra su gran resiliencia a pesar de sufrir molestias en el isquiotibial derecho. El murciano abandona Turín con la certeza de que la rivalidad con el italiano es el nuevo clásico del tenis.Carlos Alcaraz en el Masters 1000 de París. Alamy/Abaca Press Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 17/11/2025, 09:49 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok Carlos Alcaraz volvió a rozar la épica, pero esta vez la historia se escribió en contra. El murciano cayó ante un Jannik Sinner intratable en Turín, en un duelo vibrante donde llevó al italiano al límite, pero no logró derribar al maestro absoluto de la pista dura indoor. La derrota, dura pero reveladora, deja al español con sensaciones encontradas tras una final que tuvo momentos de enorme nivel y también trazas de sufrimiento físico. Sinner, rey indiscutible del indoor Turín volvió a ser territorio Sinner. El italiano, empujado por un público entregado, encadenó otra actuación perfecta para levantar el título con un 7-6(4) y 7-5 que resume bien lo ajustado del combate. Ganó sin permitir ni un solo set en todo el torneo, entrando de lleno en el club reservado para Lendl y McEnroe. Alcaraz trató de romper un muro que parece no tener fisuras. Sinner suma 31 victorias seguidas bajo techo y más de dos años sin caer en esta superficie. Su confianza en casa es casi intimidante: ritmo altísimo, saque impecable y una estabilidad mental que marca diferencias cuando los puntos se vuelven calientes. Un Alcaraz valiente, lesionado y siempre competitivo A pesar del ambiente, del favoritismo del rival y de la superficie menos afín a su tenis, Alcaraz plantó cara como pocos. Rompió el servicio de Sinner por primera vez en 45 turnos pero el cuerpo empezó a avisar. Con un vendaje compresivo en el isquiotibial derecho, el murciano pidió fisio con 5-4 en el primer set y convivió desde entonces con sensaciones incómodas. Aun así, tuvo bola de set. Aun así, obligó a Sinner a sacar un segundo servicio a 187 km/h para evitarlo. Aun así, siguió soltando derechas a 163 km/h cuando la final ya pesaba en lo emocional y en lo físico. Esa resiliencia explica por qué Alcaraz siempre sale de estas derrotas un poco más jugador y un poco más peligroso. Una final marcada por tensión, giros y un susto en la grada Sinner llegó a descentrarse lo justo para regalar los dos primeros juegos del segundo set. Alcaraz, herido pero ambicioso, creyó en la remontada hasta el 3-1. Sin embargo, el italiano aprovechó cada resquicio para recolocarse y darle la vuelta al marcador. El duelo vivió incluso un parón de once minutos por el desplome de un aficionado, el cuarto incidente similar en el torneo. Alcaraz y Sinner conversaron, respiraron, intentaron resetear. Pero el retorno favoreció al italiano, más entero y más sereno para cerrar un partido que rozó lo épico. Un cierre amargo que deja señales de crecimiento Alcaraz se vació. Su banquillo lo sabía, Ferrero lo verbalizó, Sinner lo respetó. El murciano perdió, sí, pero volvió a competir de tú a tú frente a un número uno en su ecosistema ideal. La lectura está en que, cuando su cuerpo acompañe, tiene nivel para destronar a cualquiera. Turín lo castigó, pero también le dejó una certeza valiosa incluso en su pista menos favorable y ante un rival colosal, Alcaraz puede llevar a cualquiera al límite. La temporada que viene promete más capítulos de esta rivalidad que ya huele a clásico. Temas Carlos AlcarazJannik Sinner Recibe noticias de CDA desde Google News