Del éxtasis al abismo: la noche de Neymar que mantiene en vilo al SantosEl partido de Neymar en Vila Belmiro terminó en un amargo empate (1-1) que deja al Santos al borde del descenso. El crack marcó, pero un error suyo provocó el penalti del empate. El Peixe mira el abismo con el Vitória a dos puntos, y Neymar es la clave de la crisis y la esperanza de la salvación.Neymar en Santos. alamy/ Sipa USA Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 20/11/2025, 11:38 Vila Belmiro vivió una de esas noches que al Santos le dejan el corazón acelerado y la cabeza llena de preguntas. Neymar, símbolo eterno del club y foco inagotable de debate, firmó un regreso que mezcló emoción, frustración y un déjà vu que empieza a ser costumbre. Gol tempranero, destellos sueltos, un error decisivo y una sensación colectiva de que el margen ya no da para más. El empate ante el Mirassol (1-1) mantiene al Peixe mirando de reojo el abismo, pendiente ahora de lo que haga el Vitória para evitar caer otra vez en zona roja. Un inicio fulgurante que devolvió la esperanza El partido no tardó en encenderse. A los cuatro minutos, Neymar apareció donde siempre hizo daño: atacando espacio, leyendo la jugada con segundos de ventaja y ejecutando con sangre fría. Fue un gol que recordó al chico que incendió Sudamérica antes de marcharse a Europa, un fogonazo que hizo creer que quizá, por fin, podía volver a ser decisivo de verdad. Ese tanto no solo alivió a la grada, sino que también permitió al Santos romper el partido desde su plan de correr. El equipo aprovechó la ansiedad del Mirassol para generar transiciones, y los primeros 20 minutos fueron, probablemente, los mejores del conjunto albinegro en semanas. Pero ese impulso, como tantas veces este año, no encontró continuidad. El penalti que lo cambia todo Todo se torció en un instante. En el arranque de la segunda parte, Neymar llegó tarde a un corte dentro del área y trastabilló a Reinaldo. La jugada pasó desapercibida en directo, pero el VAR corrigió. Penalti claro y el 1-1 que partió al Santos por la mitad. El golpe emocional fue evidente. Neymar buscó rehacerse, pidió la pelota y rozó un gol imposible en una falta desde más de 40 metros que obligó a Walter a estirarse. Pero el eco del error pesó demasiado. La grada pasó del entusiasmo a la inquietud, y el equipo perdió fluidez justo cuando más necesitaba serenidad. Destellos, dudas físicas y un liderazgo en entredicho Que Neymar jugara los 90 minutos ya fue noticia tras tantos meses repletos de lesiones y recaídas. El problema, para Santos, es que su estrella aún vive más de chispazos que de continuidad. El mal apoyo que obligó a detener el juego encendió las alarmas, recordando que su cuerpo ya no acompaña al nivel que exige la lucha por la permanencia. Su liderazgo, además, parece en un punto extraño: gestos de frustración, protestas insistentes y una sensación de que él mismo sabe que no está pudiendo ofrecer lo que su nombre promete. Aun así, cuando la pelota pasa por sus pies, el estadio se levanta. Esa dualidad lo explica todo. Un empate que pesa La igualdad deja al Santos con 37 puntos, solo dos por encima del Vitória. La calculadora está prohibida ya que cada jornada es una final. El Vitória visita al Bragantino y, en función de ese resultado, el Peixe podría volver a caer en descenso. Neymar, mientras tanto, se ha convertido en parte del problema y parte de la posible solución. Y esa es, quizá, la señal más cruda del momento que vive el club. Recibe noticias de CDA desde Google News