Conflicto en el Barça: Rashford no soporta jugar con Dani Olmo y lo deja claro al entrenadorMarcus Rashford vive un momento dulce en el Barça, pero su convivencia futbolística con Dani Olmo no funciona. El choque de estilos resiente el ataque azulgrana. Flick trabaja en la gestión del desafío emocional y táctico de ambos, mientras la tensión se percibe en el vestuario. El inglés busca un socio.Marcus Rashford celebra el segundo gol ante el Newcastle. Alamy/MatchDay Images Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 13/10/2025, 13:12 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok Marcus Rashford ha encontrado en el Barcelona un escenario ideal para redimirse. Llegó con dudas, con la etiqueta de apuesta arriesgada, pero ha respondido con goles, energía y una ambición que el Camp Nou ha sabido valorar. Sin embargo, su buen momento individual no oculta una realidad más compleja: su convivencia futbolística con Dani Olmo no termina de funcionar. Y eso, en un equipo que vive del equilibrio, empieza a ser un problema. El despertar azulgrana de un Rashford liberado Con las lesiones de Lamine Yamal y Raphinha, Rashford ha asumido un protagonismo que parecía reservado para otros. En cuestión de semanas ha pasado de ser un refuerzo de rotación a la referencia ofensiva del conjunto de Hansi Flick. Su velocidad, su potencia en carrera y su capacidad para decidir partidos le han dado al Barça una dimensión diferente. El inglés se siente cómodo en el sistema, más suelto, más influyente. Ha recuperado la confianza que había perdido en Manchester, y su impacto se nota. Goles, asistencias y presencia constante en el área rival. Por primera vez en mucho tiempo, Rashford parece disfrutar de su fútbol. Pero en el engranaje azulgrana aún chirría una pieza: su entendimiento con Dani Olmo. Rashford y Dani Olmo: dos talentos que no terminan de encontrarse El talento no siempre se complementa. Rashford y Olmo son dos jugadores de calidad incuestionable, pero sus formas de interpretar el juego chocan. El inglés busca velocidad, ruptura, espacios; el catalán tiende a pausar, a conducir, a buscar la jugada elaborada. Y en ese choque de estilos, el ataque del Barça se resiente. En el último partido en Sevilla se vio con claridad cómo Olmo decidió finalizar una acción que pedía pase a Rashford, y el gesto de frustración del británico lo dijo todo. No fue un episodio aislado. En varias ocasiones, la conexión entre ambos se rompe antes de que la jugada encuentre sentido. Flick lo sabe y trabaja para ajustar movimientos, pero las sensaciones no son las mejores. Un vestuario que percibe la tensión Dentro del vestuario, la situación no pasa desapercibida. Rashford se entiende mejor con jugadores como Fermín López, con quien el intercambio es más natural, más directo. Sin embargo, la lesión del canterano le ha dejado sin su socio preferido. Por eso, el regreso de Yamal y Raphinha podría cambiar el escenario, por eso el inglés sabe que su protagonismo podría tener fecha de caducidad. Aun así, nadie duda de su compromiso. Rashford entrena al máximo y mantiene una actitud profesional ejemplar. Pero la química en el frente ofensivo es esencial, y Flick tiene ante sí el reto de reconstruir un ataque que, pese a su talento, todavía no ha alcanzado la armonía necesaria para competir al máximo nivel. Flick busca el equilibrio entre egos y rendimiento El técnico alemán es consciente de que el desafío no es solo táctico, sino también emocional. Rashford no quiere ser un problema, quiere ser parte de la solución. Pero sabe que necesita sentirse comprendido dentro del campo. Si no encuentra socios con los que conectar, su rendimiento puede resentirse. Flick, mientras tanto, trabaja en la gestión de roles. Olmo necesita continuidad para recuperar sensaciones; Rashford, espacios para brillar. Encontrar ese punto medio será determinante para que el Barça mantenga su identidad y su eficacia. Por ahora, Rashford es el hombre del momento. Pero en el fútbol, el presente nunca es suficiente. Y en el Barça, donde la exigencia nunca descansa, su reto está en transformar la incomodidad en conexión, y los desencuentros, en goles. Temas F. C. Barcelona Recibe noticias de CDA desde Google News