Choque entre Europa y Sudamérica por el Mundial 2030: los anfitriones dicen “no” al formato con 64 seleccionesLa candidatura ibero-marroquí para el Mundial 2030 se planta ante la presión de la CONMEBOL y rechaza aumentar el número de participantes. La firme postura responde a criterios de viabilidad logística y a la preocupación por el calendario que asfixia a los jugadores profesionales.Copa del Mundo en el último Mundial de Catar. Alamy/PA Images Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 16/10/2025, 15:58 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok La candidatura formada por España, Portugal y Marruecos para organizar el Mundial de 2030 ha dejado clara su postura y no habrá ampliación a 64 selecciones. El rechazo a la propuesta impulsada por Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, responde tanto a criterios logísticos como deportivos. Los organizadores entienden que ya han cedido lo suficiente permitiendo que Uruguay, Argentina y Paraguay acojan los partidos inaugurales con motivo del centenario del primer Mundial. Una ampliación de participantes sería, sencillamente, una temeridad en un calendario que ya asfixia a los futbolistas y amenaza con desnaturalizar el torneo más prestigioso del planeta. Una propuesta desmesurada desde Sudamérica El deseo de Domínguez es dejar huella en la historia de los Mundiales. Su propuesta para aumentar el número de participantes a 64 selecciones busca convertir el 2030 en un evento global y “único”, aunque a costa de poner en jaque la viabilidad de la cita. La idea abriría la puerta a que Sudamérica tuviese un papel protagonista que no le corresponde tras haber perdido la candidatura oficial. Según avanzó la Cadena SER, la intención de la CONMEBOL es que cada país sudamericano involucrado albergue, también, la totalidad de los grupos de sus respectivas selecciones. Incluso se ha sugerido que el sorteo del Mundial tenga lugar en Montevideo, un gesto simbólico que, en la práctica, convertiría el torneo en un caos logístico sin precedentes. España, Portugal y Marruecos trazan una línea firme Desde la candidatura hispano-lusa-marroquí el mensaje es contundente y no se ampliará el formato. Los tres países consideran que ya se ha cedido suficiente terreno político y que cualquier intento de extender el Mundial pondría en peligro su propia organización. Con un torneo que ya implicará tres continentes, tres idiomas oficiales y distancias superiores a las de cualquier edición previa, añadir más selecciones supondría multiplicar el número de sedes, desplazamientos y costes. Fuentes consultadas por la Cadena SER explican que “no hay prisa” por tratar el tema con Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Antes, el organismo debe enfrentarse al desafío de organizar el Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, una edición que ya pondrá a prueba la capacidad logística del fútbol moderno. El sueño del centenario y la realidad del calendario La idea romántica de celebrar los cien años del primer Mundial en suelo uruguayo es comprensible, pero el fútbol actual no vive de gestos. Los jugadores llegan exhaustos a las grandes citas, los clubes se quejan del exceso de partidos y los organismos internacionales parecen empeñados en estirar la cuerda hasta el límite. Ampliar el torneo sería una barbaridad para unos futbolistas que ya viven atrapados en un calendario infernal. La FIFA busca espectáculo, pero el Mundial debe seguir siendo un torneo de élite, no una feria itinerante. La esencia de la competición radica en la excelencia, no en la cantidad. Y en ese sentido, la negativa de España, Portugal y Marruecos es una muestra de cordura en medio de un fútbol global cada vez más desmesurado. Una organización con curvas, pero con rumbo Desde que España manifestó su intención de albergar el Mundial, el proyecto ha pasado por fases turbulentas. Ucrania entró y salió de la candidatura inicial, Marruecos se incorporó más tarde para asegurar votos y equilibrar el peso geopolítico, y ahora reclama mayor protagonismo, incluso aspirando a organizar la final. Entre tanto, la CONMEBOL presiona para recuperar foco y visibilidad. Aun con todas estas tensiones, la candidatura ibero-marroquí se mantiene sólida. España podría ver reducida su cuota de partidos del 80% inicial a algo más del 50%, un peaje alto pero asumible si el torneo logra consolidarse como un modelo moderno, equilibrado y sostenible. En un fútbol donde cada decisión parece dictada por intereses económicos, esta postura común contra la ampliación no solo es una declaración de principios. Temas Selección de fútbol de España Recibe noticias de CDA desde Google News