La gran confesión de Xavi Hernández: "Cuando quise darme cuenta, ya era tarde"Xavi Hernández se sincera sobre su salida del FC Barcelona en una ponencia de liderazgo, reconociendo errores y la pérdida de exigencia en el vestuario. "Bajé los niveles de exigencia y se contagió", confesó el exentrenador azulgrana, asegurando que ha madurado para su próximo reto.Xavi Hernández dirigiendo al FC Barcelona. Alamy/ZUMA Press Escrito por Álvaro MirallesActualizado: 13/11/2025, 11:21 Resumir con IAChatGPTPerplexity PerplexityGrok Grok Xavi Hernández ha vuelto a hablar de su paso por el banquillo del FC Barcelona. Lo ha hecho con la serenidad de quien ya ha tenido tiempo de digerir una etapa intensa, exigente y llena de aprendizajes. En una ponencia sobre liderazgo en la Universidad ESIC de Barcelona, el exentrenador culé reflexionó sobre sus años al frente del club azulgrana, reconociendo errores y poniendo voz a los motivos que llevaron a la pérdida de identidad futbolística en su último curso. La autocrítica de un líder que bajó la guardia Lejos de esconderse, Xavi se mostró autocrítico. Admitió sin rodeos que en su último año “bajó los niveles de exigencia” y que eso terminó contagiando a todo el grupo. “Los listones fueron cayendo poco a poco. Los jugadores ya no tenían la misma actitud, ni el mismo respeto, ni el mismo esfuerzo. Cuando quise darme cuenta, ya era demasiado tarde”, confesó. El técnico egarense, que vivió un inicio prometedor en el banquillo azulgrana, reconoció que la rutina, el desgaste y la dificultad de mantener el hambre competitivo fueron minando la dinámica del vestuario. “En el fútbol de élite, en cuanto relajas una décima, te pasan por encima. Lo aprendí de la peor manera”, explicó ante los estudiantes, con un tono más de maestro que de entrenador. La pérdida de la esencia: un Barça sin alma ni continuidad Su última temporada estuvo marcada por la falta de identidad, una de las mayores críticas que recibió durante su etapa. El equipo dejó de proponer ese fútbol asociativo, dominante y reconocible que había caracterizado los primeros meses de su mandato. Xavi admitió entre líneas que el equipo se volvió más previsible, más plano, menos ambicioso. “Cuando el esfuerzo baja, la idea también se resiente. No puedes jugar al estilo Barça sin exigencia máxima”, comentó. Aquel cambio de tono competitivo y emocional coincidió con la pérdida de títulos, y con la sensación generalizada de que el equipo había perdido su rumbo. El recuerdo de la excelencia y el espejo del pasado Sin embargo, Xavi también quiso reivindicar lo conseguido en sus inicios. “Cuando llegué, el club venía de un periodo sin grandes exigencias. Logramos subir los estándares muy rápido y, en solo un año, ganamos LaLiga y la Supercopa”, recordó. Fue, en su opinión, la demostración de que la exigencia y la disciplina eran tan importantes como la calidad o la táctica. Durante esa primera etapa, el Barça recuperó parte de su esencia: presión alta, posesiones largas, automatismos reconocibles. Aquella versión, aunque breve, sirvió para recordar que el modelo seguía siendo válido, pero que necesitaba convicción y rigor diario para mantenerse vivo. Un legado de aprendizaje para el futuro El Xavi que habló en la ESIC fue el de un entrenador más maduro, consciente de sus fallos y dispuesto a no repetirlos. “Tuve que ser más autocrítico”, admitió. Una frase que resume su transformación personal y profesional. Ahora, con perspectiva, entiende que el liderazgo en un vestuario del Barça no solo exige conocimiento táctico, sino también firmeza emocional. “No basta con tener una idea clara; hay que sostenerla cada día, incluso en la tormenta”, concluyó. El tiempo dirá si su próximo proyecto en los banquillos estará marcado por esa lección aprendida. Pero una cosa parece segura, y es que Xavi Hernández ya no es el mismo que se marchó del Camp Nou. Temas F. C. Barcelona Recibe noticias de CDA desde Google News